martes, 29 de agosto de 2017

30 días con BUCK TICK

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Ya les había contado que me metí a un reto con canciones de BUCK TICK  ¿y cómo no? Tenía que tener su índice también, que me oganizo mucho mejor de esta manera —y de paso, llevo mejor la cuenta de las canciones que elijo que en teoría, no debo repetir ninguna, así que mejor control— (?).

La actividad la vi en el club de fans BUCK TICK Ecuador, por si alguien quiere pasarse a chusmear el grupo, es bienvenido.


1) Canción favorita // Angel fish

2) Video que no puedes parar de ver // Flame

3) Canción que te hace bailar // Katte ni shiyagare

4) Primera canción que escuchaste de BUCK TICK// Dress

5) Canción que siempre cantas cuando la escuchas // Keijijou ryuusei

6) Un video donde crees que BUCK TICK sacó la casa por la ventana // Rendezvouz

7) Canción que te hace sentir feliz// Steppers parade

8) Canción favorita escrita por Sakurai // Misshitsu

9) Look que más te ha gustado de BUCK TICK // Babel

10) Canción que no logras comprender //

11) Canción favorita escrita por Imai //

12) Disco favorito //

13) Una canción que te pone mal //

14) Canción que te recuerda a alguien //

15) Video en el que hubiera gustado participar //

16) Canción que te gustaría que te dedicaran //

17) Canción que te gusta escuchar cuando estás triste //

18) Concierto favorito //

19) Primer PV de BUCK TICK que viste //

20) Canción que le dedicarías a alguien //

21) Portada favorita de Album/single //

22) Video que quieres ver o verás en este momento //

23) Canción que descubriste gracias a un amigo //

24) Video/ canción en vivo que te fascina //

25) Video / canción en vivo que te llega al alma //

26) Canción romántica //

27) Canción que debería tener PV//

28) Una canción que escuchas cuando estás enojado //

29) Canción que pones a todo volumen y cantas a todo pulmón

30) Canción que faltó ser incluída en el Catalogue 1986 - 2016 (Best Album) //


Y hasta ahí llega, si alguien se anima a hacerlo ¡avise! Así me paso a chusmear sus elecciones <3

¡Se cuidan!

Bye!
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lunes, 28 de agosto de 2017

30 días con BUCK TICK: día uno

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Yo aún sigo intentando hallarme para volver a hacer una publicación diaria en el blog o cuánto menos, día por medio y como que sigo bastante colgada. Pero, quizás pueda surtir un poco todo que ayer vi este reto por el 30 aniversario de BUCK TICK y ustedes ya saben, es BUCK TICK y yo no me resisto a lo que tenga que ver con ellos. Así que les traeré muchas más entradas con ellos.

La dinámica consiste en elegir una canción por reto, sin repetir album/single —porque la banda tiene más de treinta— y es un número recurrente por sus treinta años. Tampoco se puede repetir la canción ¡así que tendrán mucho qué conocer! Por lo pronto, empezaré con el primer reto <3




Día uno: Tu canción favorita

La verdad es que elegir un tema como mi favorito es una tarea muy ardua y casi imposible ¡hay tantos! Y es que también, BUCK TICK ha abarcado tantos géneros a lo largo de los años, que es difícil pensar en uno, pues, te vas a la balada, el heavy, el punk, electro, etc., etc., y seguro hay un tema genialoso de ellos. Así que casi fue a ojos cerrados que terminé haciendo esta elección:


La canción es Angel fish エンジェル フィッシュ de su album Kurutta taiyou  狂った太陽 (El sol enloquecido) del 91 —justo el año que nací (?)—. El Album en sí tiene un sonido que pasa desde el rock industrial, el rock pesado y algo más melódico, con combinaciones tan exóticas como hilarantes, como nos tienen acostumbrados ellos. Esta canción es una de mis favoritas, quizás es la más sensual, erótica de todo el disco y es por la letra, que va a la perfección con la música.

La letra fue hecha por Sakurai Atsushi y la música es de Hoshino Hidehiko. Como para no hacer la entrada demasiado cortas con esto, he decidido dejar la traducción de las canciones a medida que vaya cumpliendo el reto. Por supuesto, serán hechas por mí. Espero les guste.

ちょっと抱いて 哀れな人だね 
Abrázame[1] un poco, soy patético
逃げ出す前に泳ぎ疲れて 
Me canso de nadar sin poder escapar
そっと噛んで 醜い僕だよ 
Muérdeme suavemente, soy feo
囁きは嘘 知っているだろう
Todos mis susurros son mentiras ¿lo sabes?

That Truelove 頬をすり寄せ 
Que el verdadero amor acaricia mis mejillas
胸に滑らせる その前に
Antes de que lo deslice sobre tu pecho

ちょっと抱いて 話すことがない 
Abrázame un poco, no tengo nada qué hablar
重なるだけで 割れた唇 
Mis labios se rompieron al besarte
そっと噛んで 綺麗な月だね 
Muérdeme suavemente, es una bella luna ¿verdad?
抱きしめたけど 水に漂う
Te sostengo, pero igual, te vas con la corriente

That Truelove この世の罪 
Que el verdadero amor es el pecado de este mundo
どうぞ この胸切り裂いて
Por favor, rompe mi corazón en pedazos

もう一度だけ 僕をイカせておくれ 
Por favor, déjame venir[2] una vez más
ああ ちょっと噛んで 
Ah, muérdeme un poco
夢を見たのさ とても素敵な夢を 
Tengo un sueño, un sueño maravilloso
ああ そっと抱いて
Ah, abrázame con suavidad

That Truelove 溺れてゆく 
Que el verdadero amor me ahoga
今は 流れに身を委ね [3]
Estoy dejando que me lleve la corriente
That Truelove 息が出来ない 
Que el verdadero amor no me deja respirar
やがて 何もかも沈むでしょう
Y pronto todo se hundirá

もう一度だけ 僕をイカせておくれ 
Por favor, déjame correrme una vez más
ああ ちょっと噛んで 
Ah, muérdeme un poco
夢を見たのさ とても素敵な夢を
Tengo un sueño, un sueño maravilloso
ああ そっと抱いて
Ah, abrázame suavemente


[1] La verdad es que no supe cómo es que debía traducir esto, porque no tenemos un equivalente a ello y hacerlo más extenso sólo porque sí no me pareció. Aquí, Sakurai hace referencia a un eufemismo sexual,  daku 抱く, que es la palabra que usa él, significa ‘sostener a alguien’, pero es un sostener que se usa en la práctica sexual, sosteniendo al amante. No sé si me explico, dije que no era sencillo, por lo que lo llevé a algo más… sencillo.

[2] De nuevo, aquí hace otra referencia sexual, dice venir, correrse, refiriéndose al orgasmo.

[3] ‘La corriente’ es otro eufemismo para llamar a los fluidos.


Pues, ahora saben a ciencia cierta porqué es la canción más erótica de todo el disco (?) . Espero les haya gustado.

¡Se cuidan!

Bye!
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Mientras duerme el sol — Capítulo 5 —Donde habita el olvido - Parte II

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de maravillas. Les traigo la continuación de la historia que subí hace unos días. Iba a actualizar más antes, pero tuve una semana bastante complicada, entre clases, trabajo y que la salud de mi madre va de mal en peor, no me di mucho tiempo a corregir ni escribir nada >.< Por si quieren leer más de los personajes, los invito a leer justo por aquí en Mientras duerme el sol, donde encontraran todo bien ordenadito.





Pararon en una casa a oscuras. Ciro bajó a cerciorarse de que la casa estuviera vacía antes de terminar entrando en ella y acomodándose para pasar la noche. Sacó su portátil y se sentó junto con Myrddin y Ciro a comenzar su investigación.

—Tarde o temprano se descuidaran y nos soltaremos. Acabaremos con todo— Francis habló moviendo su cuello de lado a lado, sintiendo el crujido de sus huesos con una sonrisa cínica en sus labios.

Maya tragó saliva con temor. Se hacía cada vez más real la posibilidad de no volver a sus hermanos como siempre. Levantándose de su asiento fue a buscar su bolso y acabó incrustando las amarras con dos fragmentos de corteza de cedro, encendiendo la unta de una de ellas.

—¿Para qué es eso?— Ciro miraba confuso lo que acababa de hacer, viendo a los hombres toser hasta caer hacia el frente inconsciente.

—Es cedro, es un elemento purificador, especialmente para alguien que tiene conexión con el fuego— le explicó Myrddin.

—Dudo que los detenga, pero puede mantenerlos estables por un rato. O eso creo— ni ella misma estaba segura, pero con intentar no perdía nada.

Era un hechizo sencillo, un amarre que le había enseñado su madre. Ahora que estaban necesitando ahora que su vida se había vuelto sumamente complicada desde hacía unas semanas. Y ella que no sabía cómo lidiar con todo ello. Francis era la voz de la razón, él siempre ayudaba a calmar sus ánimos y tener alguna pelea estúpida con Johann la distraía de sus problemas. La miró en aquel estado y no pudo más que sentirse mal, sólo contaba con Ciro y Myrddin para traerlos de vuelta y no estaba segura de cuánto pudiera aportar Ciro a la investigación.

—Para empezar, necesitamos establecer puntos de encuentro, cosas en común entre ellos dos que nos diferencie ¿te separaste de ellos ayer?— Myrddin quedó semidoblado, en una actitud pensativa.

Maya cayó en la silla extendiendo los brazos sobre la mesa, entrelazando sus dedos.

—No. Ayer estuvimos juntos en casa, me quedé contigo y los muchachos. Johann hizo el almuerzo, leímos un par de libros viejos, discutimos sobre lo que encontramos y no llegamos a tener ninguna pista, así que Francis sugirió venir hasta aquí a comer una hamburguesa. Cenamos juntos y comenzaron a discutir. Al principio fue leve, como esas veces que rozan, pero ya sabes, no pasa nada. Se pusieron más intensos en el auto y de ahí, nos separamos— intentó rememorar cada minuto desde que había sucedido todo pero no llegaba a sacar ninguna conclusión de algo anormal —¿Cómo supiste que es un dios?— Volvió ella sobre ese pequeño detalle.

—Aprendes a detectarlo— se adelantó Ciro a responder.

—¿Tú también lo sentiste?—

—Sí— dudó frunciendo los labios —sentí que algo andaba mal aquí, había algo inquietante en la zona. Pero no sabía que era un dios, hay cosas que no las sé con exactitud— le explicó —hay bastantes lagunas en mi memoria sobre cosas que debería saber, si puedo entender algo como esto, su solución debería ser sencilla para mí, pero no es así—.

—A lo mejor tienes una memoria débil— soltó Myrddin sin más tacto y se enfocó en el caso, aunque Maya no iba a dejar eso así como así. No parecía ser alguien así y con el tiempo que Ciro había pasado dormido, alguien podría haber intentado matarlo o enfrentarlo lo suficiente como para provocarle una ligera amnesia. En todo caso, cuando sus hermanos estuvieran bien, se encargarían de él. O eso esperaba.

Buscó un cuaderno donde anotar absolutamente todo lo que había sucedido, hasta lo que habían comido. Pero nada surgió, así que decidió hacer el recorrido una vez más esperando encontrarse algo que pudiera ayudarla con esa recreación. Ciro la acompañaría sabiendo que Myrddin se iba a quedar cuidando a los muchachos, asegurándole que iban a estar bien en lo que él estuviera al mando. Ella no estaba segura de cómo un libro podría controlar a dos hombres que no tenían control alguno, pero suponía que de alguna manera se las iba a ingeniar si estaba tan confiado, después de todo, había mucho que no sabían de Myrddin, salvo que había sido un viejo compañero de su abuelo antes de volverse un libro ¿Qué habría sucedido entre ellos para que acabara de esa forma? Aunque no era sorprendente que su abuelo lo hubiese puesto en una situación peligrosa e imposible sólo para ver cómo salían de ella. A ellos desde pequeños los había entrenado de esa manera. Cuál situación más peligrosa podía encontrar para dejarlos con casi nada de información, una mano adelante y otra atrás y una bestia enfurecida queriéndolos matar.




El bar estaba casi como la noche anterior. El mismo barullo, el humo de los cigarrillos y ese olor a borracho que había en todos esos lugares. No era uno de los mejores, pero era barato y era lo que podían pagarse, así que tampoco se quejaban. Por supuesto, veían las discusiones que antes, al entrar, le habían parecido típicas del lugar, ahora, no tan típicas.

—Todos ellos pueden estar bajo su influencia—

—Posiblemente— asintió ella moviéndose por ahí, hasta que Ciro la hizo a un lado por una silla que salió volando hacia ellos. Las personas que antes habían estado discutiendo ahora se habían puesto lo suficientemente violentos como para llegar a una pelea física.

Si hubiese sido por él, ya habría quemado el bar con todos dentro, pero Maya se enojaría porque eran humanos. En todo caso, decidió apelar a su criterio y sacarla de ahí.

—¡La cerveza!— Lo jaló de la muñeca deteniéndolo.

—No es momento para beber— y Ciro estaba completamente determinado a salir, cargándola al hombro para que no volviera a detenerlo. Pero ella lo golpeó en la espalda llamando su atención.

—¡Mis hermanos bebieron cerveza!— Aclaró recordando su discurso sobre que aún era una niña —ellos bebieron. A mí me dieron cerveza de raíz, pero acabe bebiendo un jugo ¡y mira! Todos beben lo mismo aquí. Myrddin jamás bebé y tú… pareces ser bastante mojigato para eso. Sin ofender— y aunque lo dijera, estaba segura de que no le molestaría. Era Ciro después de todo.



La distribuidora estaba casi a la salida del poblado y era más grande lo que ellos se imaginaron. Había sido cosa de Maya llegar hasta ahí y averiguar si era realmente el epicentro. Ella no tenía una habilidad como Myrddin o Ciro de sentir la energía de esa forma, pero contaba con que el fénix sí podía hacerlo aún sin poder ubicar exactamente que era, era todo lo que ella necesitaba para poder llegar al final de todo.

Entraron y comenzaron a andar entre los pasillos y las grandes habitaciones, topándose con algunos trabajadores sin que les causaran más problemas, llegando hasta la zona en donde salían las bebidas embotelladas ya. No veían nada que no fuera típico de una fábrica y eso estaba empezando a frustrarla.
—¿Sientes algo aquí?— Preguntó impaciente.

—Es débil— asintió Ciro —pero hay algo extraño por allá— señaló una de las ventanas que daba hacia la parte superior.

Maya ni lo dudó, si el camino estaba señalado hacia ahí, no iba a dudar en llegar y patearle el trasero a quién sea que en metiera en su camino. Pero antes de que llegara al umbral que los llevaría hacia las escaleras, una bella mujer de melena rojiza y larga se hizo presente ante ellos deteniéndoles el paso. La mujer iba vestida de escasa manera, cubriendo las partes más comprometedoras de su cuerpo. El top que cubría sus pechos y que de él salían unas hombreras que caían en largas tiras de seda que se ceñían a su codo y luego, en unos mitones de sus manos, de un tono rojo brillante, casi tan similar a su cabello que parecían el mismo color. La parte inferior de sus vestiduras eran más o menos similares. Una falda con tres tajos que dejaba al descubierto sus piernas y las alhajas que llevaba en sus tobillos y pies descalzos, aun así, impolutos, como si pisar el suelo no fuera algo de lo que ella debiera preocuparse.

Ninguno de los dos se animó a dar un paso hacia el frente cuando ella sonrió haciendo que las distancias fueran mucho menores ahora. Ciro estiró su brazo haciendo de barrera con Maya para luego retroceder con la misma lentitud.

—Me están molestando, linduras. Pensaba que se aburrirían y se irían, pero no es así. Y no pienso dejar que se entrometan cuando al fin me estoy divirtiendo— y elevó sus brazos con un gesto tan delicado como elegante chasqueando los dedos y haciendo que varias personas aparecieran detrás de ella, entre ellos, los hermanos de Maya: Francis y Johann, más, lo peor fue cuando vio a Myrddin destrozado entre sus manos. El libro estaba casi quemado y rasgado, acabando por arrojarlo hasta sus pies, levantándolo dolida del suelo, con los ojos brillantes por las lágrimas que querían salir y ella se negaba a que lo hicieran.

Maya tragó saliva y levantó la vista enojada, estaba dolida. Primero se había metido con su familia y ahora con Myrddin y ella no iba a perdonar que hiciera algo así. El fuego comenzó a formarse a su alrededor, desde sus pies hasta cubrir su cabello por completo, pero sin quemarla, la muchacha había dejado salir sus emociones sin control alguno.

—Maya, contrólate o acabaras lastimando a alguien o lastimándote— le pidió Ciro pero no consiguió que fuera a bajar si quiera un poco la intensidad del fuego que la rodeaba, acabando por lanzar una bola de fuego hacia la mujer que había invocado a todos antes.

Ella lo esquivó y ordenó a sus sirvientes atacarlos. Ciro fue por Maya, tomándola con una de sus patas y volviendo a hacer un descenso para tomar rápidamente los restos que quedaban de lo que era Myrddin, quitándola del medio al abandonar su apariencia humana para volver a ser un ave cubierta de fuego. El calor fue tal en ese momento que acabo explotando una de las máquinas, mientras levantaba vuelo hasta el techo, abriendo el pico al máximo para lanzar una llamarada que hizo que la pared desapareciera, escapando por ahí. No había mucho tiempo para dar explicaciones ni para pensar en planes, había que actuar y rápido o podían no terminar contándola luego que cada vez era mayor la cantidad de personas afectadas por el poder de la diosa.

Ciro pensaba dejar a Maya alejada de todos para volver él y hacerse cargo de la situación, sin embargo, un cuervo de un tono rojizo brillante apareció a su lado y encima de ellos, las nubes que auguraban una fuerte tormenta aparecieron de repente, siendo ellos derribados por un rayo.

El cuervo voló hacia el suelo envolviéndose en una nube roja que acabó dándole la forma a la diosa nuevamente.

—Me están haciendo perder la paciencia. No quería ensuciarme las manos, pero veo que no tendré más alternativa que— no pudo continuar la frase cuando alzó sus manos a la altura de su pecho y quedó inmóvil. Maya le había lanzado un conjuro dejándola inmóvil por unos instantes,  haciendo enojar más a la deidad.

—Regrésalos a la normalidad— exigió ella aun llevando la ventaja por el momento. No podía estar segura de que si la mataban iban a volver a ser los de siempre. Esperaba que sí, pero no los garantizaba.

La diosa se comenzó a reír con fuerza, moviendo su cabeza hacia arriba aun con problemas por el hechizo. Maya se sintió mucho más enfadada y si no fuera por Ciro que intentaba controlarla hasta conseguir algo, ya probablemente, hubiese perdido todos los estribos.

—Déjame pensarlo— hizo una pausa ladeando la cabeza de lado a lado para volver a darle una mirada soberbia —no quiero. Al fin me he estado divirtiendo después de mucho tiempo.  Hacía tiempo que no manejaba una ejército de hombres de esta manera— se podía ver que algunos estaban llegando a la zona en cuestión, pues después de la explosión y de que huyeran de la fábrica, las personas no habían quedado en las mejores condiciones, aunque algunos parecían sobreponerse a sus heridas guiados por la ira y la rabia que albergaban ellos mismos.

—¿Quién eres?— Se animó a preguntar Ciro levantando un muro de fuego para que no se acercaran a donde estaban ellos. Fuera como fuera, iban a tener que resolverlo entre ellos y a su manera.

—Badb, una de las cinco diosas de la guerra— se presentó sin poder moverse como había querido hacerlo, volviendo a ser retenida por Maya al afianzar el conjuro —me estaba debilitando. Los humanos ya no hacen sacrificios y lo que llaman guerras lo están llevando de formas que no son tan violentas como me gustan, así que decidí tomar cartas en el asunto ¿felices?—

—¡Por supuesto que no! Por tu culpa mis hermanos quieren matarse y Myrddin…— contuvo las lágrimas cerrando los ojos con fuerza y volviendo a abrirlos —deshaz lo que sea que les hayas hecho—

—No puedo. Una vez caen mis dones caen sobre ellos, la muerte es su único propósito. Tres días, tres noches. Y gracias a ustedes, haré que todo esto empeore— y alzó la vista al cielo. El viento sacudió sopló tan fuerte que era más parecido a un huracán, avivando las llamas que los separaban de los pueblerinos y trayendo más rápidamente las nubes a concentrarse en el lugar, descargando dos rayos que dejaron un cráter en el suelo, separándolos de la diosa.

Sin embargo, Ciro había sido mucho más rápido aun estando herido, había estado esperando que se distrajera y la atacó por la espalda, clavando su pico en el pecho de la mujer, arrancándole el corazón. El pico le quedó manchado por la sangre mientras el cuerpo horadado se iba esfumando entre nubes negras que el viento arrastraba hasta que no quedó absolutamente nada de ella, más que el corazón con el fénix, que fue lo último en desintegrarse.

Volvió a tomar una apariencia humana, aun a sabiendas de su herida en la espalda y brazos, acercándose a Maya y ayudándola a ponerse de pie. Una vez se cercioró de que todo con ella estuviera bien, hizo que las llamas cubrieran sus heridas y en un instante, desaparecieron como si nunca hubiesen existido, sorprendiendo a la bruja.

—El fuego, si es bien usado, puede curar— le explicó ante la expresión de sorpresa. 

Aunque aún les quedaba cerciorarse de que los efectos del poder de la diosa hubiesen desaparecido, desvaneciendo el muro de llamas ardiente, observando que todos aquellos que habían salido bajo el hechizo de la mujer, estaban desplomados en el suelo.

Intercambiaron miradas antes de tomar la decisión de ir hasta donde se encontraban todos. Maya buscó con la mirada hasta que halló a Johann, temiendo despertarlo y ver que de nuevo la atacaba a ella o a su hermano.

—¡Despierta! Por favor— lo sacudió un poco sin éxito —¡despierta, estúpido mono!— acabó dándole un golpe en la mejilla con fuerza viéndolo al fin abrir los ojos. Estaba entre la emoción y el miedo, sintiendo su cuerpo tensarse temiendo lo peor. Se irguió alejándose y él la agarró de los hombros y la atrajo abrazándola.

—Perra— le devolvió no sólo el insulto y el golpe, frotándole la espalda. 

Su hermana casi salta de la emoción al escuchar aquella palabra. Podría ponerla de los mil demonios en otro momento, pero ahora, estaba mucho más que feliz de escucharla.

Se frotó la nariz y se separó de él con la esperanza renovada de que Francis estuviera bien, buscándolo y ayudando a los que iban logrando ponerse de pie. Aun no tenían idea de lo que iban a decir para dar explicaciones de lo sucedido, mucho menos, de lo que había ocurrido en la fábrica que sabían, iba a costar mucho reparar. De momento, y al ver a su hermano, se olvidó de todo y corrió a abrazarlo mientras él le pedía una disculpa por lo ocurrido, por no haberse podido controlar y al igual que Johann, acabaron por darle las gracias.

Al cabo de un rato, todos se habían dispersado dejando a los hermanos solos, más, no se habían marchado al ver que Ciro aun no regresaba con ellos. Lo había visto desaparecer entre la multitud y después de eso, no había tenido noticias de él de nuevo.

—Myrddin— dijo Johann rascándose la nuca con la cabeza gacha. Ninguno dijo nada, sólo intercambiaron una triste mirada entre ellos.

—¡Brujos de pacotillas!— la voz profunda y fuerte había sonado tan familiar y los había tomado de sorpresa que ninguno había podido decir absolutamente nada cuando vieron a Ciro sostener a Myrddin en brazos como si nunca le hubiese ocurrido nada —un minuto que me descuido y me hacen esto. No voy a...

—¡Myrddin!— Exclamó Maya con tanta alegría, abrazándolo que no pudo terminar de regañar a los muchachos y hasta se sentía apenado en ese momento, habiéndose olvidado de lo que estaba diciendo 

—No vayas a querer llorar encima de mí que la cubierta es nueva. Aléjate de mí— atinó a decirle mirando hacia otro lado.

—¡Te has sonrojado! No sabía que los libros pudieran hacer eso— se rio ella al verlo.

—¡Porque no soy un libro! Sólo estoy atrapado en uno. Y no me sonrojé— dijo intentando fingir enojo sin ánimos de dirigirle la mirada a ninguno de los presentes.

—¿Cómo pasó? Se supone que nosotros— Francis se señaló a él y a Johann sin entender por qué estaba aún en pie ¿sería cosa de magia?—

—No fue difícil— dijo Ciro haciendo que todas las miradas se posaran sobre él —el alma de Myrddin aún estaba en el libro. Sólo que estaba destrozado, puedo arreglar eso. La fábrica también—

—¿Reconstruiste todo?— Preguntó ella asombrada, mucho más al saber que lo había hecho de la misma forma en que se había curado: usando el fuego. Se preguntaba si ella misma iba a poder hacer algo como eso.

Entre charlas y disculpas por lo que había pasado mientras ellos habían perdido la conciencia y contándoles cómo finalmente habían acabado con todo, Myrddin hizo especial hincapié en el fénix, sin poder quitarle la mirada en todo el camino, a tal punto que hizo que se sintiera incómodo, algo que era difícil de lograr en Ciro.

—¿Quién te enseñó todo eso? Pareces conocer mucho más de lo que dices— Myrddin lo encaró aun desde el regazo de Maya en el auto, entrecerrando los ojos con una seriedad que no era propia de él.

—No lo sé. Hay cosas que simplemente, las sé— le explicó sin saber mucho por donde encarar el tema. La memoria de Ciro estaba compuesta por muchas lagunas que ni él mismo explicaba su origen.

—¿Posiblemente amnesia?— Johann los miró desde el asiento delantero del vehículo.

Se encogió de hombros. No tenía más recuerdos que el pasarse mucho tiempo durmiendo en la cueva hasta que llegaron ellos y lo sacaron de ahí dentro, por lo que su desafío era saber cómo había llegado y cómo conocía tanto sin tener especiales recuerdos sobre el aprendizaje, algo que nunca se había preguntado hasta ahora.

Myrddin tenía un mal presentimiento al respecto y aunque no lo dijo en el resto del viaje, no dejó de sentir que algo no andaba bien, aun cuando el ambiente del auto había vuelto a ser el mismo de siempre sin ningún apuro, sin ningún rumbo que una cabaña abandonada en el bosque, sin más que camino que el que pudieran hallar sin muchas certezas para reunir a su familia y volver a casa.




Pasada la medianoche, Maya se levantó a la cocina y vio a su hermano jugando con el celular en su mano. Lo vio buscar en sus contactos un nombre, apagándolo y arrojándolo sobre la encimera antes de ir a sentarse en la mesa.

—¿Aún no la has llamado? —Preguntó Maya acercándose a la mesa y sentándose en frente.

—¿Crees que aceptara lo que le diga? A esta altura, los medios deben habernos convertidos en unos criminales. No puedo ir a verla o llamarla así como así —le dijo él frustrándose de sólo pensarlo.

—Pero has estado intentando llamarla. Deberías hacerlo, te haría bien —le dijo tomándole la mano con una sonrisa amable— y te quitarías muchas dudas de encima. Debby también debe extrañarte.

Él aceptó eso. No lo había dicho en voz alta, pero la duda lo carcomía. Había pensado en todos los escenarios posibles antes de eso, pero se había arrepentido irremediablemente, como hacía un momento. 

Maya se sirvió agua y le dio un beso en la frente pidiéndole que no se desvelará mucho, sabiendo que estando a solas llegaría a tomar una decisión y esperaba, fuera aquella que lo hiciera sentir mejor.




Espero que les haya gustado

Bye!
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